viernes, 30 de noviembre de 2007

La iglesia debe o no intervenir en los conflictos

Los conflictos y enfrentamientos en Sucre, sumados a anteriores situaciones culminadas con muertes en la Capital de Bolivia, suscitaron la preocupación de la Unión Europea. Luego de una conversación que sostuvo este organismo internacional con el Presidente de la República de Bolivia, Morales convocó a los prefectos de los departamentos a un Diálogo.

El jefe de bancada de Podemos, Rubén Darío Cuéllar, expresó que la única forma en que aceptarán dialogar con el gobierno de Morales es si el cardenal Julio Terrazas, era el garante y mediador de esas charlas. Aseguró que "La única institución que actualmente tiene credibilidad es la Iglesia". Aportando a esto, el líder de Podemos, Jorge Quiroga Ramírez, dijo ante el pedido de diálogo de Morales que "No se propone matrimonio después de violar a alguien. La única forma de negociar es con la Iglesia".

Muy cierto que la Iglesia, a pesar de sus errores y tropiezos, sigue siendo un signo de confianza. Pero deben saber bien que esa confianza no se puede prestar para caprichos de unos o de otros según la situación o el momento de dificultad. O peor utilizar a la Iglesia como un escudo para tapar injusticias y corrupciones.

A pesar de esto, la Iglesia nunca ha abandonado su misión de acompañar al pueblo en la búsqueda de diálogo:

Cardenal Terrazas dijo: “Pido a los bolivianos que levanten la cabeza para pensar no sólo en una Carta Magna escrita en el papel, sino en diseñar el alma y el corazón de cada boliviano y boliviana que peregrina en esta tierra bendita; pues sólo en el corazón crecen nuevos sentimientos y nuevas actitudes”.

Pidiendo el respeto a la vida y el cese de los enfrentamientos los Obispos de Bolivia dijeron: “Este debe ser el momento del diálogo y de la racionalidad, no de los enfrentamientos. ¡Debemos sentarnos como hermanos y plantear juntos nuestro futuro!”.

Mons. Juárez manifestó que: "La convivencia pacífica y estabilidad que demanda nuestro pueblo, no pueden ser abordadas solamente como mero discurso. Corresponde a los dirigentes políticos, sociales y cívicos ofrecer propuestas concretas y justas, actuar con desprendimiento y escucharse mutuamente para lograr la solución de los temas de conflicto".

El obispo de pando, mons. Casey exhortó: “Es lamentable que nosotros los bolivianos estemos en conflictos que nos han llevado a tres muertes en Sucre, espero que el gobierno busque ser gobiernos de todos los bolivianos y promover la paz por medio del diálogo, por medio del consenso”.

“Sólo con el diálogo constructivo y sincero, no con doble discurso; no la mentira, se logrará superar las diferencias y se alcanzarán las transformaciones urgentes requeridas en el país…sólo con el diálogo, no hay otro camino”, dijo mons. Gualberti.

Los que piden la intervención de la Iglesia en el diálogo deben saber que al gobierno no le interesa la presencia de los católicos. Mons. Casey, obispo de pando, recordó durante una entrevista concedida a Radio San Miguel, que en algún momento “el señor presidente dijo que nosotros (los obispos) debemos estar en nuestras sacristías rezando y no debemos meternos en los acontecimientos de la vida. Eso va totalmente en contra de los concilios, encíclicas y toda la doctrina de nuestra Iglesia. Nosotros (los católicos) debemos orientar, buscar la realidad con criterios del evangelio buscando la plenitud de la vida y la felicidad para todos, ese es nuestro trabajo". Acotó que para el diálogo “tiene que haber voluntad. No veo voluntad en estos momentos, yo veo la imposición. Cuando hay imposición, ya no hay amor, ya no es de corazón”.

Bien lo dijo un amigo: vivimos “En un momento histórico donde en nuestro país se dan continuas batallas por la información, y donde se quiera callar o tapar la voz de la Iglesia”.

"Somos de la cultura del diálogo" dijo Morales. Guardo la esperanza en ésta frase, no porque lo haya dicho el presidente de Bolivia, sino porque en mi experiencia, he vivido y sentido la hermandad entre bolivianos de distintas regiones. Dios quiera que el gobierno no esté utilizando este valor de los bolivianos como coartada política.

Para concluir manifiesto que la Iglesia, representada en los señores obispos, nunca debe intervenir en los conflictos del país, sin embargo, siempre ha intervenido y seguirá interviniendo en la búsqueda de diálogo, paz y bien común de todos los bolivianos. No lo hace porque se lo pide un sector de la sociedad, sino porque es su misión pastoral.

Ángel de los Sueños

No hay comentarios: